(Crédito de la imagen: Getty Images)
Si alguna vez ha pospuesto o evitado revisar sus finanzas porque tiene miedo de lo que encontrará, no está solo.
Un nuevo estudio realizado por Wealth Enhancement en asociación con Wakefield Research encontró que casi la mitad (44%) de los adultos estadounidenses evitaron intencionalmente consultar una cuenta financiera durante el año pasado debido al estrés o el miedo, y las generaciones más jóvenes, particularmente la Generación Z, son particularmente susceptibles.
Los psicólogos llaman a este fenómeno una respuesta de evitación. Cuando sus finanzas son una fuente de estrés y ansiedad, a menudo puede sentirse mejor en el momento evitarlas en lugar de enfrentarlas de frente.
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Pero evitar un problema rara vez hace que desaparezca; puede conducir a obstáculos aún mayores. En el caso de las finanzas personales, esto puede provocar un agujero financiero más profundo que provoque un mayor estrés. Esta respuesta al estrés completamente normal puede convertirse en un ciclo difícil de romper.
Para la mayoría de las personas, el dinero es emocional.
Las últimas investigaciones subrayan la idea de que el dinero es inherentemente emocional. La mayoría de las personas (59 por ciento, según la encuesta) informaron haber experimentado emociones difíciles, como ansiedad (45 por ciento) o sentimientos de frustración (40 por ciento).
Para muchos, estas emociones negativas y estrés conducen a miedos muy reales y racionales. Los gastos de vida diarios y los costos de la vivienda son dos de los mayores factores de estrés financiero, y más de la mitad de los adultos estadounidenses se identifican con ellos: 55% y 42%, respectivamente.
Otros factores estresantes comunes incluyen gastos médicos (26%), deudas de tarjetas de crédito (26%) y planificación de la jubilación (18%).
Sin embargo, el dinero no provoca emociones negativas en todos. Muchas personas también afirman sentirse esperanzadas (49%) u orgullosas (22%) cuando piensan en su situación financiera.
Por más desafiante que pueda ser lidiar con nuestras emociones en torno al dinero, el primer paso importante es enfrentarlas e identificar cuándo las creencias las impulsan.
Incluso pequeños cambios en sus creencias sobre el dinero (y sus habilidades con él) pueden ayudarlo a ganar confianza y tomar medidas para impactar positivamente su situación financiera.
Hablar de dinero ayuda más de lo que crees
Una de las mejores maneras de lidiar con los temores monetarios es discutirlos con personas de su confianza.
Más de la mitad de los encuestados informaron sentirse algo o muy cómodos hablando sobre el estrés financiero. Con mayor frecuencia, las personas recurren a un miembro de la familia (49%), un ser querido (38%) y amigos (37%) para discutir sus preocupaciones financieras.
Reunirse con un asesor financiero también puede ayudar a las personas a sentirse más seguras y empoderadas en su vida financiera.
Sin embargo, esta opción sigue sin utilizarse en gran medida; Sólo alrededor de un tercio de los encuestados dijeron que se habían reunido con un asesor financiero durante el año pasado. De los que lo hicieron, el 88% informó sentirse menos estresado después.
Un consejero puede ayudarnos a tener una idea clara de la situación de una persona y ayudarnos a dar esos pasos iniciales que tal vez no estemos preparados para dar por nuestra cuenta. La rendición de cuentas y las revisiones periódicas también pueden ayudarnos a avanzar en la mejora de nuestra situación financiera.
Convertir el miedo financiero en acción
El estrés financiero puede pasar factura, pero evitar el problema no es la solución. Incluso los cambios pequeños y manejables pueden mejorar su situación con el tiempo.
Comience con algo muy pequeño, como revisar su presupuesto una vez a la semana, tener una conversación regular sobre dinero con su cónyuge o buscar ayuda de un profesional.
Esto no sólo le dará una mayor conciencia de lo que está pasando con sus finanzas, sino que los pequeños cambios pueden ser empoderadores.
Los encuestados informaron que los cambios en sus hábitos financieros, como hacer un presupuesto más cuidadoso, mantener un fondo de emergencia, ahorrar para compras grandes y reducir las compras impulsivas, ayudarían a reducir el estrés.
Pero muchas veces convertir la intención en acción es un gran paso en sí mismo.
El cambio no es inmediato ni lineal. Es normal que el cambio lleve tiempo y en ocasiones resulte un poco incómodo al principio.
Ser coherente puede ayudar a que estos cambios se conviertan en parte de una rutina normal y tengan un impacto tangible en nuestras finanzas con el tiempo.
También es posible enfrentar reveses financieros en el camino. No permita que los obstáculos se interpongan en el progreso para mejorar su situación financiera. El objetivo es la coherencia, no la perfección.
Finalmente, convierta estos pequeños cambios a corto plazo en hábitos regulares. Propóngase monitorearlos regularmente.
Revisar su plan financiero (especialmente uno que elaboró con la ayuda de un asesor financiero) durante momentos de estrés financiero puede aliviar las emociones negativas y ayudarlo a concentrarse en lo que puede controlar: su próximo paso para alcanzar sus metas financieras.
Este artículo es solo para información general y no pretende brindar consejos o recomendaciones específicas para ninguna persona.
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Este artículo fue escrito y representa las opiniones de nuestro asesor colaborador, no del equipo editorial de Kiplinger. Puede comprobar las entradas del asistente con SEGUNDO o con FINRA.

