Según médicos y defensores, las normas gubernamentales diseñadas para frenar el abuso de opioides están dejando a algunos pacientes con dolor crónico sin el alivio que necesitan.
En 2016, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades emitieron pautas de prescripción que desde entonces se han convertido en ley en más de 30 estados. Los críticos dicen que las reglas se están utilizando de maneras que la agencia nunca pretendió, marcando a los médicos y limitando la atención.
«La política se utiliza como arma», afirmó Claudia Merandi, fundadora del Foro Médico Paciente. «O no puedes tratar tu dolor en absoluto o no recibes el tratamiento suficiente».
Merandi dice que cientos de médicos han sido encarcelados por tratar el dolor, mientras que otros temen perder sus licencias.
El Dr. Omer Awan, colaborador médico de Scripps News, dice que la epidemia de opioides ha inclinado el péndulo hacia la precaución, pero a un costo.
«Casi 50 millones de estadounidenses padecen dolor crónico, y no hay una solución única que sirva para todos», afirmó Awan.
Ambos señalan que la mayoría de las muertes por opioides ahora involucran fentanilo ilegal, heroína o drogas sintéticas, no medicamentos recetados. Advierten que suspender el tratamiento repentinamente puede provocar una abstinencia peligrosa.
Merandi insta a los pacientes a hablar usando hashtags en las redes sociales como #UntreatmentPainKills. Awan dice que encontrar un equilibrio es fundamental: prevenir el abuso y al mismo tiempo tratar el sufrimiento real.

